La
Medicina Tradicional China es uno de los artes más antiguos de sanación. En
realidad, es una medicina preventiva.
Antiguamente, los monjes eran los encargados de la salud de la aldea. Visitaban
a las familias en forma periódica y a través de diferentes técnicas mantenían la
buena salud de los habitantes, quienes retribuían esos servicios a través del
trueque.
Dentro de la Medicina
Tradicional China, encontramos diferentes disciplinas: digitopuntura,
acupuntura,
fitoterapia, aromaterapia, naturismo, iridología, Auriculoterapia, cromoterapia,
reflexología y oligoelementos, entre otras, que hacen que esta medicina sea tan
completa.
Se considera al
cuerpo humano como un microcosmos que debe vibrar armónicamente con el
macrocosmos en donde vivimos. Un desbalance energético, o una desarmonía, deriva
en una enfermedad. Cuando el cuerpo está armónico con el interior y el exterior,
es cuando estamos en la frecuencia llamada salud. Para entender esas
desarmonías, debemos conocer las teorías del Yin/Yang y de los cinco elementos,
manejadas tan eficientemente dentro de la Medicina Tradicional China.
Un especialista
en Medicina Tradicional China en acción, cuenta con diferentes abordajes
para llegar a la causa de la enfermedad, detectando los meridianos o canales que
están bloqueados. El estado de ánimo del paciente es muy importante porque
dependiendo del tipo de desarmonía emocional que tenga, va a ser la enfermedad
que manifieste.
Se reconoce a
la persona como "individuo", por eso es que ante dos personas con la misma
enfermedad, no va a ser el mismo el tratamiento a seguir. Son dos cuerpos
diferentes, dos vivencias diferentes, dos tratamientos diferentes. Por eso es
que la Medicina Tradicional China es una medicina holística, ya que contempla la
armonía entre cuerpo, mente y espíritu.